A Leopoldo María Panero (con perdón)

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(Fotograma de “El desencanto”  – J. Chavarri, 1976)
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(Imagen Antonio Ruiz, 2009)
«Aquí estoy yo, Leopoldo María Panero, hijo de padre borracho y hermano de un suicida, perseguido por los pájaros y los recuerdos que me acechan cada mañana escondidos en matorrales, gritando porque termine la memoria y el recuerdo se vuelve azul y gima, rezando a la nada por temor».
(Extraído del documental de Carlos Ann y Enrique Bunbury: “Un día con Leopoldo María Panero”)

Te vi, primero,
con aquella cara limpia
y con un atisbo infantil,
de miedo,
junto a tu madre,
con la sonrisa y la mirada
que decían “te quiero”

Y después, vi tu estupor
de niño grande y solo,
defraudado de querer
a quién, como tú lo hacías,
no pensaba ni podía.

No hay solo heridas
ni huellas de tiempo
en el juego triste
de las diferencias,
de la evidencia del gesto,
entre una y otra fotografía.

¡Me cago en tu padre!
Leopoldo María Panero
y en la negada Felicidad
que consiguió vaciar
y asfixiar tu libertad
con amor contradictorio,
especial y destructivo.

Ante tal desbarajuste
de odios y desamores,
un pellizco de belleza,
inexplicable y certera
que me desborda y se asoma
al tiempo que nos invade,
dolor, admiración y pena,
al hacer de tu abandono
emblema y justificante
de aquella persona tierna.

Te encajaron de esta guisa
ese disfraz consabido,
el de poeta maldito,
calificativo,
para explicar tu locura,
pienso que, también,
impuesta,

de esa que, a mí,
de inquietudes,
de largas horas
de ansiedad,
de soledades,…
me llena en tardes infames
y me las deja vacías.

Que nadie te libere,
ni que ahora lo intenten, Leopoldo,
no hay manera,
y casi siempre,
así lo creo y afirmo, sepas que
la autodestrucción no existe
que suele ser inducida.

Me invades,
y se derrumba mi cabeza,
intentando y, a la vez,
sabiendo que no puedo
llegar a percibirte entero,
ni ir más allá de un destello,
deslumbrante, fugaz y cierto,
como brota tu intuición,
más que el descubrimiento,
repleta de ideas e ingenio,
inquietante,
irrepetible,
abrumador…

Me imagino, poeta,
que querrías, si pudieras,
expresarme tu desprecio.
Es casi seguro
que odiarías este pobre intento
de quién, sin más remedio,
solo puede acercarse desde lejos.

Mas no quiero olvidarte,
ni pretendo, ni puedo
memorizar tus versos,
son, inagotables
y nuevos,
cada vez que los leo,
los recorro y los paseo.

Benditos sean los malditos
que saben y pueden decir
lo que no quieren oír
los sociables y honorables
hombres de bien y de orden,
y dejándonos, así,
huellas de luz,
aguas transparentes
y un aire limpio y fresco,

lleno de pensamientos
que vuelan y nos elevan
para alejarnos del barro
o embarrarnos sin miedo,
para escapar del común,
aun creando,
nuestro propio vertedero.

(de “Otoño sentido” – 13 -)

Licencia de Creative Commons
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional.

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2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Me encanta leerle.Su poesía más vigente que nunca. Vi el documental hace un par de años por youtube. Gracias por esta joya. Un indispensable.

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  2. Muchas gracias a ti por compartir recuerdo y gustos poéticos. Por aquí, también cuenta con muchos detractores, de los pacatos, que tienden a confundir vida y obra de un autor. Y sin pararse a pensar que la autodestrucción viene impuesta, “inyectada” en muchas ocasiones. Un abrazo

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