Historias de historiales (I)

Ya hace algún tiempo que pasó San Valentín y  ahora toca volver a los días de “amorosa” rutina. Conozco a algunos “románticos” en el “día de los enamorados” que hoy, anteayer, mañana, pasado y sucesivos, se pasan entre ellos chistes y comentarios jocosos, degradando y cosificando a las mujeres.

En los tiempos que corren, he decidido sacar de mis archivos encuentros, conversaciones, sesiones de apoyo,… habidas con mujeres – víctimas, de ficticia ficción. Ninguna protagonista, existe o existió, tal cual, y lo mismo sucede con las historias que aquí vayan a contarse. Pero la aclaración es necesaria porque, todas, podrían haber existido realmente.

Habitamos un mundo partido por la mitad, por muchas mitades o, si se prefiere dividido muchas veces y con dolorosas consecuencias para las personas a las que les cae la cruz de la moneda. Son divisiones que implican una percepción valorativa / despectiva de la que, a veces, no se es consciente y, siempre, es  necesario superar por injustas: “norte / sur” “occidente / oriente” “primer mundo / tercer mundo” (me disculparan pero yo no he oído hablar del “segundo mundo”)… Y, por supuesto, “hombre / mujer” 

Junten el reverso de todas estas disyuntivas (por ejemplo, mujer, pobre y habitante en el mal llamado tercer mundo) y tendrán el perfil de la injusticia completa y absoluta. 

Pero volviendo a los ya citados “románticos” bienintencionados, los habrá que consideren todo esto “exagerado” “que esa, no era esa su intención” – y ahí está el problema – en no percatarse ni situarse en la otra orilla para ver lo “divertido” que resulta ver a alguien arrastrado por la corriente.

Mis 
“Historias de historiales” pretenden sumarse a la “otra” corriente, a la de colaborar en la sensibilización de la discriminación de las mujeres; a ver si “esta moda” – como dicen algunos -, sirve para superar la ignorancia o la prepotencia, porque ambas, siempre, producen víctimas.

NOS VEMOS EL 8 DE MARZO Y, SOBRE TODO, DESPUÉS, EN EL DÍA A DÍA

CASO 1:

Pasaje de una conversación con una adolescente de más de 40 años:

Después de nuestro anterior encuentro, Linda María entra y se sienta frente a mi. Su figura es escultural. Es decir, construida con la colaboración de un “escultor” que ha retocado las partes de su anatomía más sensibles al paso del tiempo, haciéndola increíble, anacrónica, respecto a la fecha de nacimiento que figura en su historial.

Mientras me habla acerca de los éxitos que le aporta su belleza, yo finjo interés, anotando solo para mí, sin pensar en incluirlo luego en su historial: 

“La neurotoxina botulínica se extiende bajo sus ojos y la comisura de sus gruesos labios, impidiendo que aparezca una sonrisa plena, con toda la cara, y reduciéndola a un gesto forzado, casi un tic…”

Sonrío por lo que acabo de escribir y, al levantar la cabeza, veo que su mirada se ha entristecido y, a punto de derrumbarse, me dice:

– No lo puedo entender, cada vez me esfuerzo más para gustarle y él, cada vez me trata peor, como si estuviera harto de mí… Pero luego, me dice que me quiere con locura, que no podría vivir sin mí; y yo, soy entonces la mujer más feliz del mundo y pienso que compensa el próximo desprecio o maltrato…

La interrumpo dando un golpe en la mesa, para decirle que se acabó la eterna cantinela, para pedirle que me escuche atentamente, y, si quiere, tome nota de lo que voy a decirle, para que pueda leerlo y pensarlo más adelante:

– “Linda María, ha llegado el momento de curar tu adolescencia enquistada, esa que te está impidiendo crecer adecuadamente. Voy a darte unas normas básicas para que empieces a caminar por tu cuenta. No son recetas ni fórmulas mágicas. Por eso, en nuestras próximas conversaciones, tendremos que ir puliendo y adaptando las actuaciones con las situaciones”

“Cuando sepas si quieres seguir así, o pasar página y buscar el cambio y la superación, decidiremos, en primer lugar, si sigues viniendo y si puedo intentar ayudarte a superar los nuevos retos. Pero lo habrás de hacer tú; porque cualquier necesidad vital, física, mental, o mitad y mitad, solo puede satisfacerla quién la tiene y es, por definición, personal.

En caso contrario, la de hoy será tu última visita… Para seguir como ahora, no tiene sentido que continúes viniendo. Ya llevas muchos años pensando y haciendo lo mismo, dependiendo de la opinión de los demás, antes de construirte una propia. Y, aunque siempre serás bien recibida, estamos perdiendo el tiempo los dos. 

Te pregunto: ¿Quieres cambiar, o prefieres seguir con tu inmovilidad ante una situación que te está haciendo sufrir desde hace años? 

Me mira muy fijamente y me confirma que está sufriendo y ocultándolo tras su aspecto de triunfadora. Le doy papel y bolígrafo. De inmediato, empieza a escribir, casi al dictado:

* Desconfía de todas aquellas personas  que en la vida, en las relaciones, en la forma o motivo por el que dicen quererte, te planteen dilemas excluyentes:

– O conmigo o contra mí
– Si no haces lo que yo te dije, es que no te importo, es que no me quieres
– A ti te gustará, pero a mí, no, y punto… no tengo porqué hacer lo que tú quieras.
– Si yo te estoy diciendo la verdad, lo que tú me dices solo puede ser mentira.
– O lo dejas o me voy,…

Y, sobre todo, corre a poner una denuncia y, a la salida, no regreses si le oyes decir:
– Te quiero tanto que no podría soportar vivir sin ti… O eres mía o no serás de nadie.

De él mismo, o por lo que tú seas o no seas capaz de soportar, no te dirá nada, porque él, es muy “suyo” como tú, que también eres muy suya.

Y así, tú ya no eres tú, eres lo que él quiere. Por eso, dice que te quiere (viva o muerta) pero, como él te dice que seas.

Cualquier fallo de interpretación o desacato de las órdenes de amor recibidas, podrá dar lugar a severos castigos que pueden llevarte, desde la sala de urgencias hospitalarias, al centro de salud mental, o a la tumba.

¿Te parece que exagero? Consulta los datos de víctimas de maltrato y abusos en lo que va de año. Tú, no tienes novio, el te tiene, te posee a ti.

Ya sé que eres tan guapa, que vas a tener muchísimos admiradores, pero cuídate en todo momento de los guapos altivos y exhibicionistas, de su propia fuerza y hombría, de los que solo te hablan de lo que esperan de ti, de sus éxitos y de sus hazañas, de los autodenominados machos alfa a los que les encanta la “mujer, mujer, como tiene que ser,  como tú” tan dulce, tan cariñosa, tan sumisa,…

Líbrate, también, de los que no te preguntan por tus aspiraciones, ilusiones, gustos, sueños o deseos, de los que nada te dicen de sus lecturas, de sus gustos musicales, de cine, de arte, de la práctica de sus deportes favoritos, de qué y porqué le gusta hablar contigo, o de los que no disfruten haciéndote disfrutar a ti primero, de los que no te escuchen, no te ayuden o no te animen a perseguir tus sueños,… 

Y, para no extenderme más, cuídate de cuantos, como tú, digan que ellos también tienen mujeres “a puñados” lo que te convierte en una chica afortunada por estar con él….

Solo de pensarlo, me estoy agotando…

Vas a tener un trabajo inmenso con el casting, muñeca.

Me ha mirado muy seria, con los ojos casi desorbitados y con una desconocida resolución me ha respondido:

– Hasta la próxima semana. No pienso abandonar. Tenemos mucho trabajo por hacer…

He respirado aliviado, no veía como romper su mundo de ficción prestada y me temía que, una vez más, huyera a través de su propio inmovilismo.

Licencia de Creative Commons
Este obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s