Pérdida (o antecedente)

Se ha secado en tu ausencia
la fuente de la vida y me dejas,
una sed que nunca cesa.

Has arrasado todos mis mañana,
no cabe reencontrar ni continuar,
no hay nada que dejar
porque se han hecho inexistentes,
los días que vendrán.

Y he cambiado para siempre,
el jamás por la espera,
dejando sin sentido los ayeres,
no sé qué fue recuerdo y qué deseo.

Y me hice la pregunta peligrosa,
el para qué del esfuerzo,
del trabajo constante y sostenido,
cambiado por hastío e indolencia,
cayendo sin parar por la pendiente.
Una vez más, y como siempre,
mal negocio.

No solo se han marchado las razones
sino que, tras de ellas, llegó,
inesperado e indolente,
el olvido que vacía mi mente.

No sé si por temor a recordar
o por no saber contestar
para qué vine, o si he cumplido,
y he sabido llegar a mi destino.

Tú, a mi mismo me digo,
diletante y pretencioso
buscador de mecanismos y motivos
queriendo ayudar a los demás
a seguir vivos, mientras,
has llenado vertederos
de sueños sin abrir o desgastados,
que en incesante crecimiento
se iban colmando de basuras,
biografías, historias
y otros cuentos.

Y no puedo asegurarte que sea así
ni afirmar que tú, aunque no quieras,
no llegarás a fabricar olvido.

Licencia de Creative Commons
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional.

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