Oración

No sé si existes, o no.
Es más, no sé que será peor.
Si eres y no estás…
¿a qué se debe tu ausencia?
Yo prefiero creer o pensar
en tu inexistencia.

He visto mucha buena gente
a la que amo y respeto,
y que son buenos creyentes.
más necesito entender; dime,
si estas ahí. ¿Por qué dimites?
y si dios eres o has sido
¿por qué te has ido?

Verás. Si eres ese dios
que con buen tino afirmó,
“por sus obras les conoceréis”
no he logrado encontrarte
en más de dos tercios del mapa
ni en la inmensa mayoría
de la población mundial.

Y no quiero ni pensar
que te hayas escondido
entre los privilegiados,
viviendo como pudiente
en los mejores hoteles,
a cuenta de los demás.

No sé si escuchas. De ser así,
te ruego actuación o contestación,
y aún siendo oveja descarriada,
esto es una oración.

Nada pido para mí,
no espero mi salvación,
tan solo quiero que sepas
que ya no hay buen pastor,
que han entrado los lobos
a devorar tus ovejas,

¿y quién les dejó pasar?
entre las mujeres solas,
entre los niños famélicos,
entre pueblos arrasados
entre todos los esclavos,
y todos los explotados

Ya sé que no es obra tuya,
que tú no tienes la culpa,
pero ¿de veras eres dios
y nada puedes hacer?
o peor: ¿no te afecta, te da igual?

No acepto el argumento
de la histórica actitud
del género humano. Sabes,
que si no se pone coto,
la injusticia y la maldad
se adueñarán del planeta,

que la inmensa mayoría
de los que tú llamas “hijos”
—Esos que se dice hiciste
“a tu imagen y semejanza”
Semejantes, te pregunto,
¿a qué sector de la humanidad?

Por lo visto,
no será a los que sufran,
víctimas de insaciables lobos
poseídos del poder endemoniado,
fieras que, además, son defendidas,
apoyadas, protegidas,
por la curia arzobispal
y por esos cardenales que evidencian,
que, o tú no eres tú,
o estás mal representado.

No sé si lo que te pido
lo tomarás como un reto,
o si se puede pensar
que estoy vendiendo mi alma,
—no sé si a dios, o al diablo—
Pero también me da igual:

A cambio de mi alma ofrezco
que, a los míos, libres de toda mal,
a la humanidad afectada,
y reciclar a esos “lobos”
convirtiéndoles en perros
para cuidar del rebaño.

Y que, existas o no existas,
no actúen los pobres jamás,
por ese “temor de dios”
que les ha sido enseñado,
sino por librar del mal
a los prójimos, a sus hijos
y a los que vengan detrás.

Sé que estoy pidiendo mucho,
que con una sola alma
hay mucho que negociar.
Pero creo firmemente,
que haciendo publicidad,
vas a tener muchas más.

Y entre las que se ganen aquí
y las que se pierdan de allá,
podría haber una posibilidad,
siempre algo es más que nada.
Y te insisto: A mí, me da igual,

manda mi alma al infierno,
al cielo, al purgatorio,
o al limbo en el que vive ya,
pero respetando el pacto
que te acabo de ofertar.

Y que sigan como son,
buena gente, sean o no,
católicos, mahometanos,
budistas, tibetanos
hijos de Shiva, o
de la Pachamama, no más.

Bastará con aspirar
a ese mundo sin proclamas,
en el cual,
sin excusas ni mentiras,
pueda imperar la existencia
de la Justicia y la Paz;
sin códigos ni leyes férreas
que otros, por ti, interpretarán.

Y vengan estas de aquí,
o vengan del más allá.

Amén

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Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional.

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