DISCULPAS, DESPEDIDA. Todo es provisional

Two fishermen camping in forest  descargacop

            Aspirando a estar “en paz con los hombres y en guerra con mis entrañas” como dijo el gran Antonio Machado, llevo bastantes días debatiéndome respecto a la posibilidad de dar o no dar una explicación respecto a mi ausencia —espero que temporal— del blog y de las redes sociales en general.

           A favor de contar o explicar algo, la buena sintonía y el agradecimiento a los visitantes y seguidores. Ha sido un gusto haber encontrado una comunidad muy diversa, dispersa por casi todo el planeta, y mostrando una manera de sentir y percibir con afinidades difíciles de encontrar en personas más próximas, geográfica o socialmente.

         En contra, el pensar que a nadie han de interesar mis problemas vitales o personales y que “contar tu vida” puede ser una grosería rayana con un exhibicionismo  negativo y vergonzante que, además, rechazo intelectualmente.

            Pero el estar ahora escribiendo esto, me obliga a concluir que es necesario explicar los motivos de la ausencia pasada y de las futuras que puedan llegar. Vayan por delante mis disculpas y comprensión con quien disienta. Para mi sorpresa, sigo recibiendo mensajes y comentarios después de un mes de “sequía” y deciros que abandono Facebook porque, cada vez más, me parece una jaula de grillos.

             No es mi deseo ni mi voluntad, dejar todo esto. Bien al contrario, parece que es una imposición de un canalla con el que llevo peleando varios años —si me permitís el lenguaje quijotesco— “en desigual batalla” y ante el que no voy a rendirme en ningún momento, aunque tenga que empezar de nuevo cada día. Pero el Sr. Parkinson también insiste, me lo esta poniendo difícil e intenta que abandone.

              Las palabras nunca me habían sido tan esquivas e imprecisas, tan lentas en llegar. Es fatigoso saber lo que quieres decir y no encontrar el término o expresión adecuada. Parecen burlase como si fueran niños traviesos, crueles y esquivos, jugando al escondite. Asoman por un rincón de la mente como un hallazgo, justo, cuando sabes que es esa la palabra que buscabas. Y desaparece de nuevo cuando voy a atraparla para dejarla escrita. Solo la conseguiré si, descuidada, volviera a asomarse cuando ya no la esperaba y pudiera sorprenderla así, tapándole la escapatoria con el papel.

            Bueno, tampoco voy a rendirme. Si abandono el juego se escaparán todas y se irán a un lugar ignoto al que no sabría llegar y me quedaría sin nada ¡Qué vacío insoportable, entonces!

          No puedo renunciar al reto y empiezo a darle vueltas a la permanencia o a esa subsistencia macabra en la que, cuanto menos tiempo queda, más tiempo tardas en utilizarlo adecuadamente. Y no puede admitirse escusa ni lamento. Hay que entrenar duramente, aunque duela hacerlo, porque abandonar, supondría dejarme ir por completo junto a ellas.

         Tras un reposo obligado por lesión o accidente y que impide caminar y mover las piernas durante largo tiempo, cuando se ha de volver a recorrer el camino, estas se resisten, duelen y aparecen agujetas. Estos síntomas, ese dolor ya conocido es, precisamente, el indicador más importante de la necesidad de seguir andando, ejercitándose, para no quedar paralizado y no hacer más difícil cada día la posibilidad de volver a andar.

            Y por eso vuelvo a escribir sabiendo que, probablemente, habrá mayor espacio de tiempo entre publicaciones que antes del “parón” y que puede perderse precisión o calidad —que antes ya escaseaba— en estos escritos. Intentaremos que no sea así. Pero junto a mi inmenso agradecimiento por leerme, afirmo que seguiré intentando llevarme la contraria a mí mismo, también, en esta cuestión.

          A quién le apetezca opinar o comentar les agradezco que lo hagan. Pero les rogaría, además, que opinen sin condicionantes. A los que les parezca pobre, poco afortunada, o mala cualquier entrada, no dejéis de decirlo, por favor. Me estaréis ayudando a mejorar y corregir, a seguir en la lucha.

     A medida que me hago mayor, odio más la condescendencia, la comparación, las “buenas intenciones” que no hacen más que acentuar la conciencia del deterioro y la auto-justificación “cariñosa” para abandonar.

           A todos los que habéis llegado a leer hasta aquí, deciros que me parece increíble y emocionante.

           A todos los que sigo, deciros que voy a seguir haciéndolo y pediros perdón por mi falta de respuesta a vuestros mensajes.

          Hay días en los que como decía La Martirio “una no está pa’ na” Pero ya se sabe, que en esta vida todo es transitorio, o no sería vida.

Un abrazo

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Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional.

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6 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Glory aranda dice:

    Disculpas admitidas. Despedidas, ni una! No puedes abandonar ahora. Tus relatos estan llenos de vida , sensatez, profundidad y sensibilidad. Y eso que a veces también tocas pinceladas de dureza… Después de reencontrarte no puedes desaparecerme… tu ya me entiendes… Hay que seguir fuerte…Por lo vivido y lo que no se pudo. Tu pluma es muy valiosa y esas palabras juguetones tienes que seguir atrapandolas. Te mando toda mi energía y mis afectos que son muchos y deseo no esperar demasiado a tus palabras de luz que tanto me gustan. Un beso grande! Gl.

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    1. Hermosas palabras, hermosa dama. Muchas gracias, me parecen “excesivas” y las recibo con el amor y la fuerza que siempre me transmites. No queda otra, seguimos. Un besazo y hasta pronto

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  2. Retroceder nunca, rendírse jamás.. Ánimo y a seguír adelante con mucha fuerza 😉 Abrazos de luz ❤

    p.d: ..Yo hace ya algunos años que dejé Facebook y es lo mejor que pude haber hecho.. No me arrepiento de ello ya que gané tiempo para cosas mucho más importantes de mi vida 🙂

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    1. Muchas gracias Mamen . Coincido con tu opinión y en ello estamos. Soy duro de pelar.
      Un abrazo

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  3. Ya te comenté por correo pero quería dejarlo también reflejado por aquí. A luchar con ánimo, que no decaiga porque necesitamos la paz y la luz de tus palabras.
    Un abrazo grande, Miguel!!

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    1. Muchas gracias María. Me llegan tus ánimos, pero más aún. la amabilidad y la sensibilidad de tus palabras. Las mismas que utilizas en tus escritos y en los colores de tu paleta, en los ojos de tus damas, las alas de tus pájaros y tus mariposas y los reflejos azules de tu mar y cielo. Otro abrazo para ti, María

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