Prudenter. No aceleres

No aceleres que, cuando todo se obtiene, nada queda. Tampoco espero la fe, la tengo paralizada por el vicio de entender. Y me callo aunque no debo o hablo cuando no quiero y me he perdido, no sé la dirección del infierno, ni voy a poder saber si llegas hoy o mañana, o si habrás…